Trump elige a su ‘brujo digital’ como jefe de campaña para su reelección


El iconoclasta Brad Parscale, de 42 años, fue el gurú que hizo de Facebook y la selección de audiencias uno de los motores del sorprendente triunfo de 2016.

UN HOMBRE DE LA FAMILIA

El texano Brad Parscale es un hombre de la familia. Procedente de las entrañas de la compañía, los Trump apuestan por él y le consideran una creación suya. “Brad es un talento sorprendente y fue decisivo en nuestra victoria de 2016. Tiene la confianza plena de nuestra familia”, afirmó en un comunicado Eric Trump. “Fue esencial en darnos disciplina tecnológica y datos precisos”, añadió Jared Kushner.

Este apoyo, visto en negativo, deja en evidencia el escaso peso que los republicanos tienen para el presidente a la hora de diseñar su campaña. Un desapego que confirma que Trump, incluso en la Casa Blanca, se fía más de su clan que de las estructuras tradicionales de partido.

En este intento de sintonizar con el elector, el equipo de Trump no paró de refinar sus anuncios, con continuos cambios de formato y texto, hasta llegar a lanzar una media de 50.000 diarios (con picos de 100.000). El esfuerzo contó además con la polémica participación de Facebook. La empresa le envió empleados que le enseñaron a sacarle el máximo rendimiento a la herramienta. “Eran empotradosque debían apoyar a Trump y de los que yo esperaba que explicaran más cosas que a Hillary Clinton”, ha comentado.

Uno de los grandes golpes de Parscale fue advertir en el tramo final de campaña que estados como Virginia u Ohio ya no iban a cambiar su voto, y redirigir los recursos hacia Michigan y Wisconsin, donde las posibilidades de victoria eran mayores. Esta decisión no sólo implicó un aumento de la propaganda electoral en dichos territorios, sino que llevó al propio Trump a combatir ahí en persona. “Tomé hasta el último centavo y lo invertí en anuncios en esos estados”, ha dicho el estratega.

El resultado fue que el republicano, pese a obtener en el cómputo nacional 2,8 millones de votos menos que Clinton, ganó las elecciones por los 77.000 votos de diferencia cosechados en Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Este éxito le convirtió en la lumbrera electoral del momento y ha validado su ascenso como jefe de campaña para 2020. Una tarea para la que cuenta con el apoyo pleno del clan Trump.