Según la OCDE los trabajadores chilenos producen menos de la mitad que los norteamericanos


“Chile goza de una buena salud económica” declaró el Secretario General de la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico(OCDE) Ángel Gurría,  quién llegó a Chile para presentar un diagnóstico económico actual sobre nuestro país.

El informe se enmarca en un contexto donde el crecimiento que está estancado –principalmente por la caída de los precios del cobre y la dependencia a las materias primas-, comienza a levantar cabeza ligeramente.

Pero no fue lo único que el representante internacional dijo. También aseguró que Chile tiene tres problemas esenciales para lograr un crecimiento más inclusivo: la baja productividad laboral, la poca competitividad global y la desigualdad que sigue presente.

Aunque a nivel latinoamericano la producción por trabajador puede ser alta, si hablamos del universo OCDE la situación se vuelve compleja.  Por ejemplo, un chileno produce menos de la mitad que su par en EE.UU., aunque estamos sobre Brasil y México.

En Chile, la baja productividad viene de la mano de otro fenómeno: las carencias en la cualificación de los trabajadores. Muestra de ellos es que en la Encuesta del Programa Internacional para la Evaluación de Competencias de la Población Adulta 2015 se indica que de los 28 países que participaron del registro, nuestro país es el que tiene más adultos con nivel 1 o inferior en comprensión lectora. Uno de cada dos compatriotas tiene un bajo nivel de competencias en dicha área.

“Demasiados adultos poseen competencias básicas deficientes, al tiempo que la excesiva dependencia del empleo por cuenta propia y de los contratos de corta duración, así como el ineficiente sistema de capacitación, obstaculizan el crecimiento de la productividad y el bienestar”.

 

El estudio económico es tajante al respecto. “Chile debería ofrecer una solución a la alta proporción de contratos temporales y de empleos informales existentes, así como ampliar el acceso al seguro de desempleo”.

Además sostiene que al aumentar la productividad, también aumentarían, supuestamente, los ingresos de todos los chilenos y contribuiría a financiar servicios públicos mejores.

LA CONOCIDA DESIGUALDAD

Al parecer la desigualdad sigue siendo el talón de Aquiles de Chile.

El llamado crecimiento inclusivo (reformas sociales y medidas centradas en mujeres y trabajadores poco capacitados) sin duda ha ayudado a que las dispares cifras entre los sectores sociales no se alejen aún más. Sin embargo, la inequidad es elevada.